Ok, The passion of the Crist, tenía que ser violenta, sangrienta. Porque era la única forma en la que Mel Gibson podía hacer llegar su mensaje. El que él creía que necesitaba hacer entender a la gente, desde su punto de vista religioso (que podremos compartir, o no, pero el suyo). Sabíamos como venía la mano, además, porque generó mucha polémica en su momento. Los que elegimos verla sabíamos que nos podía impresionar. Yo creo que sólo vi el diez porciento de la peli, el resto me escondí detrás del saquito que tenía puesto.
Anoche vimos Apocalypto. Y juro acá con ustedes como testigos que en mi vida vuelvo a ver nada que haya dirigido, escrito y producido él. La cantidad de violencia y sagre innecesarias es indescriptible. Me dejó un gusto a mierda total. Parece haber sido escrita por un resentido, reprimido, que quiere compartir toda su miseria con los demás, así por que sí. Ni siquiera me parece que haya entendido a las civilizaciones precolombinas. Este tipo de hermenéutica, nada. Todo analizado desde su burbuja actual. Eso sí, muy bien hecha, hermosamente filmada. Para que nos quede bien clarito su modo de entender las cosas, retorcido. Me gustó una escena al final, una imagen casi fotográfica simplemente hermosa, y con eso intentaré quedarme, una vez que logre borrar tanto horror de mi cabeza.